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La inteligencia artificial ya ocupa un lugar visible en la selección de personal en España, pero no en el tramo final del juicio.
El dato más claro aparece al inicio del proceso. El 43% de las empresas españolas considera muy o extremadamente valiosa la inteligencia artificial para redactar descripciones de puestos de trabajo, una tarea que suele marcar el tono de toda la búsqueda y que ahora gana velocidad con ayuda de máquinas.
Las primeras fases del filtro ya cambiaron
También pesa en la relación con los candidatos. Un 42% de las organizaciones españolas valora de forma positiva la comunicación automatizada y el cribado de currículums, una combinación que reduce tiempos en fases donde llegan decenas o cientos de perfiles y donde ya circulan procesos de selección con IA.
Ahí aparece una escena cada vez más común. La empresa automatiza el primer contacto, ordena solicitudes y clasifica candidatos antes de que una persona haya leído una sola línea con calma.
"La inteligencia artificial permite reducir tareas operativas, gestionar grandes volúmenes de información y agilizar la toma de decisiones. Esto está dando lugar a modelos híbridos en los que la tecnología optimiza procesos, mientras los profesionales mantienen el criterio final" - Carolina González Poza, directora de Selección y Headhunting de ManpowerGroup
No es un matiz menor.
Porque el estudio dibuja un límite bastante nítido. El 51% de las empresas sigue considerando la revisión profesional de currículums como el servicio más valioso dentro del proceso de selección, de modo que la automatización gana terreno sin desplazar del todo la lectura humana.
El criterio final todavía no salió de manos humanas
Ese reparto de funciones dice mucho sobre cómo se está adoptando la herramienta. La máquina resulta útil para acelerar tareas repetitivas y manejar grandes volúmenes de información, pero el peso de decidir quién merece avanzar continúa en manos de profesionales, una frontera que además ya asoma en debates sobre supervisión de algoritmos en el empleo.
El 51% sigue situando la revisión profesional por delante de cualquier automatización.
Fuera de España, las cifras se mueven en una dirección parecida. A nivel mundial, la comunicación automatizada con candidatos obtiene una valoración positiva del 48%, las descripciones de puestos asistidas por inteligencia artificial alcanzan el 46% y el cribado automatizado de currículums llega al 44%.
No hay una brecha enorme, pero sí una diferencia interesante. Las empresas españolas valoran algo menos la comunicación automatizada y el cribado que la media global, aunque sitúan ligeramente por encima la utilidad de la inteligencia artificial para redactar ofertas de empleo.
Esa combinación retrata una adopción selectiva. La inteligencia artificial entra primero donde el trabajo es más repetitivo, pero cuando toca leer trayectorias, interpretar matices y asumir la responsabilidad de una decisión, la balanza todavía se inclina hacia el ojo humano.