Meta separa su IA en gafas, visor de 100 gramos y un Muse Charm gratis con cobro por transacciones

Meta presentó en Connect 2026 gafas Ray-Ban Meta con y sin cámara, un visor VR de 100 gramos y Muse Charm, un dispositivo de bolsillo gratuito con ingresos por transacciones.

25 de septiembre de 2026 a las 18:33h
Meta separa su IA en gafas, visor de 100 gramos y un Muse Charm gratis con cobro por transacciones
Meta separa su IA en gafas, visor de 100 gramos y un Muse Charm gratis con cobro por transacciones

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Meta ha decidido que su inteligencia artificial no viva solo en el móvil o en el visor. En Connect 2026 la compañía repartió esa apuesta entre gafas con y sin cámara, un visor de realidad virtual de 100 gramos y un pequeño dispositivo de bolsillo pensado para hablar con Muse durante el día.

Zuckerberg sitúa las gafas en el centro de la jugada

No es una casualidad que el mensaje principal girara alrededor de la cara y no de la pantalla.

Mark Zuckerberg, cocreador de Facebook, presentó las gafas como la categoría decisiva porque, a su juicio, ya lo son y además constituyen el único formato en el que Muse puede ver lo mismo que ve el usuario, oír lo mismo y responderle mientras le muestra información dentro del campo de visión.

"Pensamos que las gafas van a ser la mayor categoría porque, primero de todo, ya lo son, y segundo, son el único formato en el que tu Muse puede ver lo que veas, escuchar lo que escuchas y hablar contigo durante todo el día, además de mostrar información directamente en tu rango de visión". - Mark Zuckerberg, cocreador de Facebook

Esa idea explica por qué Meta presentó dos caminos a la vez. Por un lado están las Ray-Ban Meta Audio, unas gafas inteligentes sin cámara. Por otro, llegan las Ray-Ban Meta de tercera generación, que sí incorporan cámara y añaden un sistema de apoyo con inteligencia artificial para mejorar la audición.

La diferencia entre ambos modelos no es menor, porque dibuja dos usos muy distintos del mismo objeto cotidiano. Uno reduce el componente visual y prioriza el sonido. El otro mantiene la captura de imagen y empuja la lógica de una máquina que acompaña, escucha y observa a la vez.

En ese terreno ya pesa un debate que va más allá del diseño de la montura, como mostró la expansión de las gafas conectadas. Que Meta anuncie ahora una versión sin cámara y otra que la conserva deja ver hasta qué punto la empresa intenta cubrir sensibilidades distintas sin abandonar el formato.

El visor pesa 100 gramos y saca la batería del rostro

También hubo una respuesta para quienes siguen asociando la inmersión digital con cascos voluminosos.

Meta presentó las Meta VR Glasses, un dispositivo de realidad virtual de 100 gramos que traslada la batería y los procesadores a una unidad externa pensada para el bolsillo o el cinturón. Esa separación aligera la parte que va sobre la cabeza y, de paso, convierte el cableado y el módulo externo en parte esencial de la experiencia.

El visor llegará en primavera de 2027 por 1.299,99 dólares.

Su ficha técnica concentra varios frentes a la vez. Incluye una pantalla 5K Infinite Display, conexión con Meta AI, un sistema de hologramas para WhatsApp y soporte para Dolby Atmos, Dolby Vision, películas Imax Enhanced y audio espacial.

La escena resulta fácil de imaginar y algo extraña también. El usuario lleva unas gafas ligeras sobre la cara, pero la energía y el cálculo viajan fuera, en una pieza que recuerda que adelgazar un dispositivo no hace desaparecer su complejidad, solo la desplaza de sitio.

Muse deja de ser una voz y adquiere cuerpo

Meta no presentó solo hardware.

La compañía enseñó Muse Realtime Avatar, una representación visual para su agente de inteligencia artificial Muse. Es un paso llamativo porque convierte al asistente en una presencia con imagen propia, no solo en una voz que responde desde un altavoz o una pantalla.

A su lado apareció el Muse Charm, un dispositivo de bolsillo con una pequeña pantalla para interactuar con ese mismo agente. Su papel encaja con la idea de una IA disponible en más de un soporte, desde las gafas hasta un objeto que cabe en la mano y que recuerda, en miniatura, a el despliegue reciente de Muse.

Hay un detalle que sobresale por encima del resto. El Muse Charm será gratuito, aunque Meta quiere ingresar dinero mediante ciertas transacciones y todavía no ha anunciado su precio final.

Ahí aparece una de las tensiones más claras del evento. Un aparato puede presentarse como gratuito y, al mismo tiempo, quedar ligado a un modelo de ingresos que pasa por lo que el usuario haga con él, una lógica que acerca la inteligencia artificial menos a la compra de un objeto y más al uso continuado de un servicio.

Entre gafas que oyen mejor, monturas que pueden grabar, un visor de 100 gramos con la computación fuera del rostro y un asistente que ya tiene avatar y dispositivo propio, Meta dejó una imagen nítida de su estrategia. La más concreta quizá no está en el tamaño de la pantalla ni en el nombre de Muse, sino en esa duplicidad de las Ray-Ban Meta, con y sin cámara, como si el mismo futuro necesitara dos versiones para resultar habitable.

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