WiFi 8 mantiene 46 Gbps y apuesta por menos cortes, menos latencia y mejor itinerancia

El estándar IEEE 802.11bn conserva el techo teórico de 46 Gbps de WiFi 7, pero prioriza estabilidad, fiabilidad y baja latencia. La certificación oficial se espera en 2028.

15 de julio de 2026 a las 18:55h
WiFi 8 mantiene 46 Gbps y apuesta por menos cortes, menos latencia y mejor itinerancia
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WiFi 8 no llega para correr más, sino para tropezar menos.

Ese matiz cambia bastante el relato habitual de la conectividad doméstica. El nuevo estándar IEEE 802.11bn mantiene la misma velocidad máxima teórica de 46 Gbps que ya prometía WiFi 7, pero desplaza el foco hacia la fiabilidad, la estabilidad, la itinerancia y una latencia más baja.

WiFi 8 cambia la prioridad y deja la velocidad en segundo plano

Durante años, cada salto generacional en redes inalámbricas se ha contado como una carrera de cifras cada vez más altas. Ahora la novedad está en otra parte, porque WiFi 8 conserva el techo teórico de 46 Gbps mientras sigue operando en 2.4 GHz, 5 GHz y 6 GHz con un ancho de canal máximo de 320 MHz.

En la práctica, eso significa que la promesa no consiste en descargar más deprisa sobre el papel, sino en sufrir menos cortes, menos titubeos y menos retrasos cuando el usuario cambia de habitación, salta entre puntos de acceso o conecta varios equipos a la vez.

Esa lógica ya asomaba en habitaciones lejanas con WiFi 7, donde el problema no era solo cuánto corría la red, sino cuánto aguantaba cuando la señal empezaba a complicarse.

Las mejoras apuntan a los fallos cotidianos de una red saturada

Ahí entran varias funciones nuevas con nombres poco amables para el gran público, aunque bastante expresivos en lo que intentan corregir. La Coordinación de puntos de acceso múltiples, el Dominio de itinerancia sin interrupciones y la Indicación de baja latencia apuntan a una misma escena muy reconocible, la videollamada que se entrecorta justo al pasar del salón al despacho.

También aparecen la Coexistencia en el Dispositivo, el Alcance Extendido y la Unidad de Recursos de Tono Distribuido. Detrás de esas siglas hay una idea sencilla, que la red responda con menos fricción en entornos donde conviven muchas señales, varios dispositivos y zonas de cobertura irregular.

La transición será lenta, aunque la industria ya mueve ficha

La Wi-Fi Alliance publicó la certificación oficial de WiFi 7 en enero de 2024.

La de WiFi 8 se espera en 2028, de modo que el estándar todavía tiene por delante un recorrido largo antes de asentarse en el mercado con sello oficial. Aun así, los fabricantes de chips ya producen chipsets compatibles, una señal clara de que la maquinaria industrial no está esperando al calendario final para arrancar.

TP-Link ya ha anunciado routers y sistemas de malla compatibles con WiFi 8, y prevé el primer lanzamiento antes de que termine 2026. No deja de tener algo de paradoja que el hardware llegue antes que la certificación, aunque en tecnología de red ese desfase entre laboratorio, fábrica y escaparate resulta bastante habitual.

Además, la retrocompatibilidad con WiFi 7 y WiFi 6 evita el corte brusco con lo que ya hay instalado en casas y oficinas. Esa convivencia recuerda a lo que ya ocurre en hogares hiperconectados, donde una red nueva casi nunca sustituye de golpe a todos los equipos anteriores.

El dato decisivo no está en los 46 Gbps, porque esa cifra no se mueve, sino en que la próxima generación quiere hacer más estable lo que ya parecía rápido sobre el papel.

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